| En
muchas páginas web se recomienda el uso de ciertos símbolos
de la cultura tradicional china tanto para reforzar buenos sectores
como para “curar” la mala energía de otros. Se
usan para potenciar buenas energías, para minimizar los efectos
de las energías desfavorables y también como una forma
de formular peticiones.
Ya
os habréis dado cuenta de que en esta web apenas se mencionan
esos símbolos. La razón es muy simple: creo que para
que los símbolos surtan efecto deben ser parte de nuestro
bagaje cultural, que debemos entender su significado más
profundo para que el simple hecho de colocarlos a la vista sea
efectivo.
Es verdad que el Feng Shui funciona aunque uno no crea. No
es una religión y no precisa de la fe para que sea efectivo.
Sin embargo, sí creo que precisa del hecho de entender
plenamente lo que uno está haciendo.
Por
otra parte, el Feng Shui tiene mucho que ver con la estética
y con el hecho de crear un entorno en el que las cosas estén
en armonía entre sí y con cada uno de nosotros.
Para que exista esa armonía, los elementos que dispongamos
en nuestro entorno deben resultarnos agradables visualmente.
Y no a todo el mundo le resultan agradables los elementos
simbólicos
de la cultura tradicional china.
Cada
cultura tiene su iconografía particular que, sea o no bella
desde un punto de vista objetivo a nivel estético, tiende
a ser aceptada por los miembros de esa cultura, aunque sólo
sea por el hecho de haberlos visto como parte del entorno habitual
a lo largo de toda la vida. De la misma forma que a un chino puede
resultarle chocante y “gore” la imagen de un crucifijo,
a los occidentales puede parecernos muy fea una rana de tres patas
o las imágenes de Fuk, Luk y Sau. Además... ¿alguien
se imagina convenciendo al dueño de un bar para que cambie
el San Pancracio de toda la vida por una rana de tres patas? Yo
no.
Así pues, desde mi punto de vista, la simbología más
efectiva siempre será la que nos resulte más agradable
a la vista y la que tengamos más interiorizada.
Es por eso que muchas veces uso la expresión “símbolos
personales”, refiriéndome a aquellas cosas que para
cada uno puedan representar la prosperidad, el amor, el éxito,
la armonía en la vida familiar... Algunas veces serán
símbolos generales, otras veces serán símbolos
muy concretos que dependerán del momento actual y de las
necesidades específicas y de los deseos particulares de cada
uno.
Recordemos
que la práctica del Feng Shui implica un compromiso personal
hacia el cambio, hacia la armonía. Cada cambio que uno hace
en la casa, cada objeto que uno coloca en un determinado sitio y
con una determinada intención es una representación
física de la voluntad de crear armonía. Así
pues, son tanto o más valiosos los símbolos personales
que cada uno de nosotros crea desde su propio punto de vista, sus
necesidades y sus aspiraciones, que aquellos que ya vienen hechos,
ya sea desde nuestra cultura o desde otra cultura lejana.
Mis
símbolos favoritos
Muchas
culturas orientales conceden a la palabra una identidad artística
y elevan la caligrafía a la categoría de arte. A mí,
personalmente, me resultan muy agradables los ideogramas chinos,
pero también me resulta muy agradable la palabra como arte,
el poema visual, y ambas cosas se encuentran entre mis símbolos
favoritos.
Me resulta muy agradable ver un ideograma chino, por ejemplo, y
pensar en su significado. Admirarlo y decir para mis adentros “armonía”,
o “felicidad”...
También
me gusta crear mis propios símbolos. Normalmente hago esto
de varias formas. Todas ellas implican un cierto tipo de meditación,
de concentración en la intención. La primera consiste
en buscar el ideograma chino que me inspira en cada momento, habitualmente
por su significado relacionado con mis aspiraciones de ese momento.
Una vez he encontrado el ideograma adecuado lo convierto en un mapa
de punto de cruz y decido dónde voy a colocarlo, dónde
hace falta ponerlo, teniendo en cuenta las energías de la
casa y la teoría de los cinco elementos. Entonces elijo los
colores en que voy a realizar mi trabajo, teniendo en cuenta también
la teoría de los cinco elementos y las energías que
quiero armonizar. Evidentemente, un trabajo de punto de cruz lleva
tiempo y creo también que ese tiempo dedicado a hacerlo es
importante. Durante esas horas nuestra mente estará ocupada
en la intención, en lo que queremos conseguir, en el ejercicio
de armonía que supone hacerlo...
Otra
de mis maneras particulares de crear símbolos consiste en
hacer mandalas, y me refiero tanto a hacerlos partiendo de cero,
como de colorear mandalas en blanco que pueda encontrar en libros
o en Internet. En ambos casos es fundamental la elección
de colores y, en el primer caso, además, es importante el
diseño del dibujo. Muchas veces le pongo título antes
de empezar, un título que tiene que ver con lo que deseo,
lo que siento en ese momento, y lo voy recitando mentalmente mientras
estoy ocupada coloreando o dibujando.
Finalmente...
a veces encuentro cosas que me llaman la atención, ya sean
imágenes o palabras. A veces las reúno, fabricando
mi propio collage de energía positiva y busco el sitio adecuado
para colocarlo aunque, en la mayoría de los casos, mientras
lo voy haciendo ya tengo en mente el lugar adecuado. Y muchas veces
eso es un trabajo de meses.
Un
ejemplo interesante
Quizá
uno de los símbolos de prosperidad más universales
que existen, al menos en el mundo desarrollado, sea el cheque. Las
palabras “cheque en blanco” son sinónimo para
mucha gente de todos los deseos posibles hechos realidad, al menos
a nivel material. En la web de La
Esquina Mágica hay un ritual
muy sencillo que consiste en escribir un cheque para obtener abundancia
y prosperidad. En su descripción se nos avisa de que no siempre
se obtendrán riquezas materiales, sino que obtendremos lo
que realmente necesitemos en cada momento. Esto coincide con el
punto de vista del Feng Shui, según el cual la prosperidad
se refiere a un potencial de energía positiva que nos dará
la capacidad de tomar las decisiones correctas en cada momento,
siendo estas las que nos llevarán al estado de armonía,
abundancia y prosperidad.
Yo,
por mi parte y desde el punto de vista del Feng Shui, creo que este
ritual sería mucho más efectivo si el cheque se colocara
en uno de los lugares favorables para
la prosperidad de la casa, es decir, uno de los lugares en los
que las energías son más favorables.
Francesca
Verd - julio 2006.
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